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Autoexigencia

Autoexigencia

Ser exitoso profesionalmente es algo que se construye a partir del desarrollo de ciertas cualidades y hay algunas características que comparten tanto un buen empleado como un buen líder.

Una de estas es la autoexigencia, por ello explicaremos en qué consiste, cómo se refleja en un buen líder y cómo se puede ser autoexigente en la vida diaria sin llegar a situaciones de ansiedad o estrés.

¿Qué es la autoexigencia?

En el ámbito personal, la autoexigencia es el esfuerzo que una persona impone sobre sí misma para ser cada vez mejor en su desempeño, es la búsqueda de la mejoría en todas las actividades importantes.

Por su parte, en el ámbito empresarial, la autoexigencia resulta una de las claves para cumplir con los objetivos planteados por la empresa; pues la autoexigencia de un líder para consigo mismo y con sus empleados se refleja en la calidad del trabajo que entrega.

En resumen, la autoexigencia es la búsqueda de la excelencia.

Actitudes opuestas a la autoexigencia

Realmente no existe un sola característica que se contraponga a la autoexigencia, sin embargo, sí hay ciertas actitudes que se oponen a esta característica del liderazgo.

  • En primer lugar se encuentra el conformismo, que es la falta de ambiciones. El conformismo está relacionado con el no avance en las metas profesionales y personales, así como en perder de vista los objetivos.
  • Además, los líderes que no son autoexigentes pocas veces terminan las tareas o bien las alargan y posponen hasta el último momento. Por lo mismo, muchas veces pierden de vista los detalles y por ello la calidad de sus tareas es muy baja.
  • Aunado a esto, los líderes no exigentes consigo mismo tienden a ser desordenados y a no saber manejar la frustración y el estrés, pues no tienen en mente las fechas de entrega de los proyectos o las tareas faltantes.

Finalmente, las personas con bajo nivel de exigencia tienen poca apertura para la retroalimentación, porque la mayoría de las veces piensan que su manera de realizar las tareas es perfecta y no que pueden mejorar.

¿Cómo se refleja la autoexigencia en un líder?

Un buen líder encuentra el equilibrio entre ser exigente con los demás y otorgar la libertad y la autonomía necesaria a sus empleados, por ello la exigencia que un líder tiene hacia sus empleados debe ir acompañada de amabilidad y capacidad para negociar.

Asimismo, la exigencia que un líder emplea es razonable y actúa de forma accesible con los tiempos establecidos para que los empleados cumplan con el trabajo asignado.

La exigencia con los empleados debe ser ejemplificada con la autoexigencia del líder, pues dar el ejemplo es una manera de motivar a los empleados. De esta forma, la excelencia en la realización de los trabajos debe comenzar con los miembros de mayor jerarquía, hasta llegar a los de menor nivel.

Así, la exigencia en todo el organismo o empresa se refleja en las altas expectativas y en las metas que se imponen constantemente para todos los miembros de la empresa.

Hay ciertas características que la mayoría de los líderes autoexigentes comparten y en este artículo te hablaremos sobre cuatro de ellas:

  1. Relacionan el ser con el hacer. Es decir, un líder que se exige a sí mismo piensa que las acciones que realiza son las que determinan quién es.
  2. Buscan en primer lugar su propia aprobación y en segundo lugar la de los demás. En otras palabras, un líder con esta característica busca satisfacer necesidades y metas autoimpuestas, las cuales normalmente son más retadoras que aquellas impuestas por los demás.
  3. Una persona autoexigente no busca solamente cumplir con las tareas o alcanzar las metas, busca la excelencia y sobresalir. El líder autoexigente se siente satisfecho cuando cumple sus propósitos de manera extraordinaria.
  4. Identifica sus errores y trabaja por mejorarlos. Un líder de este tipo es muy observador con sus propios errores y sus áreas de oportunidad, por lo que busca mejorar estos aspectos de sí mismo lo más pronto posible.

Es importante mencionar que la autoexigencia debe ser equilibrada, pues en algunos casos se llega a un extremo de exigencia no saludable.

Por ejemplo, sucede así cuando se ponen estándares muy altos o inapropiados a las circunstancias personales. La autoexigencia desmedida puede causar trastornos emocionales y de personalidad, por ello es necesario tener cuidado al exigirse a uno mismo.

El establecimiento de metas altas es una buena motivación, pero no debe ser causa de estrés y ansiedad.

Biografía de un líder autoexigente

Benito Juárez es un líder representativo de México y su historia es una historia de éxito llena de esfuerzo y superación.

Sin duda, Benito Juarez representa la autoexigencia y el trabajo arduo. Este hombre nació en Oaxaca en San Pablo de Guelatao, una comunidad indígena y humilde. Además, los padres de Benito Juarez García murieron cuando él tenía tan solo tres años.

Durante su juventud resaltó entre todos los demás jóvenes por su interés y dedicación a los estudios, por lo que fue a Oaxaca a estudiar teología, filosofía y latín.

En el año de 1827 se graduó como abogado y comenzó su carrera como político. Muy pronto fue elegido como diputado. Su gran labor y defensa por las personas más desfavorecidas lo llevaron a ser electo como presidente del Tribunal de Justicia.

Pronto Benito Juaréz fue reconocido como un líder, por lo cual representó una amenaza para el gobierno conservador e incluso Antonio López de Santa Ana, lo desterró de México. El oaxaqueño pasó tiempo en Cuba y posteriormente en Estados Unidos de América. En este último país se relacionó con muchos pensadores liberales, por lo que adoptó muchas de estas ideas.

Tras la Revolución Mexicana, en el año de 1858, Juárez fue electo como presidente de México.
Sus ideas liberales fundaron las leyes de Juárez y algunos años después se consolidaron en una nueva Constitución.
La vida de este político mexicano es un ejemplo de autoexigencia, liderazgo y superación. Su capacidad de atención a los detalles y su interés por los derechos de la sociedad hace que Benito Juárez perdure en la memoria de los mexicanos como una persona ejemplar.

De hecho, su trascendencia como líder resalta entre todos los líderes de Latinoamérica.

Consejos para desarrollar la autoexigencia

La autoexigencia es una actitud de constante de mejoría, así como un impulso por solucionar los problemas que se presentan en los ámbitos personales y profesionales.

Por ello, para dar el mejor rendimiento y ser una persona autoexigente hay algunas tácticas que se pueden seguir:

  1. Terminar las tareas. Lo primero que se debe hacer es llegar al final de todas las tareas, en el mejor de los casos, si es posible, se deben terminar con la mejor calidad y respetando los tiempos de entrega prefijados.
  2. Poner tiempos límites para cumplir las metas. La mayoría de las veces tener tiempos establecidos sirve para no posponer las tareas, así como para ser más ordenados en las actividades importantes. Las personas autoexigentes intentan terminar las actividades antes de los tiempos fijados, con el objetivo de poder dar una segunda revisión a los trabajos.
  3. Identificar cómo se pueden mejorar las tareas. Una vez que esto se haga es necesario realizar los cambios necesarios. Además dichas revisiones se deben hacer constantemente.
  4. Encontrar soluciones a los problemas. Ser un buen líder se trata de soluciones y no de complicaciones. Además, una persona autoexigente ve a los problemas como retos por superar, no como límites.
  5. Realizar las tareas necesarias para demostrar a la empresa que eres un empleado o miembro del equipo importante y que no cualquier persona puede reemplazarte. Es decir, volverte necesario para la empresa.

Obstáculos de la vida diaria

Algunos obstáculos para desarrollar la autoexigencia como una cualidad en los buenos líderes o en los buenos empleados son los siguientes:

  1. Favoritismo empresarial o compadrismo. Esto se refiere a las situaciones en las que por más que una persona se esfuerce y realice sus tareas de manera sobresaliente, se gratifica o reconoce a los amigos o familiares del jefe, independientemente de que éstos se esfuercen o no en sus tareas dentro de la empresa.
  2. El cambio constante no permite desarrollar la autoexigencia, pues las metas propuestas pueden dejar de ser una prioridad. A veces resulta frustrante para algunas personas esforzarse por lograr una meta que de pronto se vuelve menos importante para la empresa.
  3. Trabajo constante y falta de descanso. En el mundo empresarial las metas se imponen constantemente, por lo que cumplir con una puede quedar sobre otra. Es importante detenerse y celebrar el alcance de las metas, de manera que se logre satisfacción por el esfuerzo realizado.

¿Cómo aplicar la autoexigencia a la vida cotidiana?

Para lograr ser autoexigente, resulta necesario, primero que nada, desarrollar el autocontrol y dominio de sí mismo. Ser autoexigente requiere mucha energía y motivación, pues está relacionado con el control emocional, la creación de buenos hábitos y la determinación.

Una manera de desarrollar dicha cualidad es imponerse constantemente nuevas metas en cualquier ámbito de la vida, no sólo en el ámbito profesional, por ejemplo: establecer objetivos para tener una mejor alimentación, para leer más, para hacer mejores rutinas de ejercicio, para pasar más tiempo de calidad con la familia, para afianzar mejores relaciones de amistad, etc.

Es importante mencionar que la autoexigencia es un arma de doble filo, ya que puede ayudar al perfeccionamiento de uno mismo, pero si no se maneja de forma adecuada puede llevar a un estrés constante, situaciones de ansiedad, frustración e incluso depresión. Para evitar situaciones desfavorables es necesario:

  • Establecer objetivos realistas, retadores, pero alcanzables
  • Planear cuándo se realizarán las acciones específicas que ayudarán a cumplir las metas, dentro de esquemas reales y alcanzables, es decir, no planear más actividades de las que es posible realizar en un día o en un mes
  • Aprender a manejar los errores y no desmotivarse cuando se cometen
  • Identificar y aceptar las propias habilidades y áreas en las cuáles se debe mejorar

Con estos pasos, que requieren la creación de hábitos que los respalden, adquirir la autoexigencia de manera saludable es algo alcanzable y útil para empleados y líderes por igual.

Dónde saber más

Cómo crecen las personas exitosas del experto en temas de liderazgo John C. Maxwell. En este libro describe las habilidades que un líder debe adquirir, así como las formas para alcanzar el desarrollo de las mismas. En este libro la autoexigencia es uno de los factores importantes para que las personas se superen tanto en el ámbito personal como en el profesional.

El artículo publicado en la Revista Onia “Las nuevas tendencias del liderazgo: hacia una nueva visión de las organizaciones educativas” de Elizabeth Castro, Elizabeth Miquilena y Rosario Peley es un acercamiento a los temas de liderazgo en el sector educativo. La autoexigencia es uno de los factores en los cuales se pone énfasis y se profundiza en este escrito.

En el libro, Presence: bringing your boldest self to your biggest challenges, ideal para los lectores con dominio del inglés, Amy Cuddy brinda los mejores consejos para desarrollar habilidades de liderazgo y fortalecer la imagen personal en el ámbito de los negocios.

Con estas herramientas podrás practicar la autoexigencia y llevarte hacia nuevas fronteras cada vez.