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Autoexigencia

Ser exitoso profesionalmente es algo que se construye a partir del desarrollo de ciertas cualidades y hay algunas características que comparten tanto un buen empleado como un buen líder. Una de estas es la autoexigencia, por ello explicaremos en qué consiste, cómo se refleja en un buen líder y cómo se puede ser autoexigente en la vida diaria sin llegar a situaciones de ansiedad o estrés.

¿Qué es la autoexigencia?

En el ámbito personal, la autoexigencia es el esfuerzo que una persona impone sobre sí misma para ser cada vez mejor en su desempeño, es la búsqueda de la mejoría en todas las actividades importantes. Por su parte, en el ámbito empresarial, la autoexigencia resulta una de las claves para cumplir con los objetivos planteados por la empresa; pues la autoexigencia de un líder para consigo mismo y con sus empleados se refleja en la calidad del trabajo que entrega.

En resumen, la autoexigencia es la búsqueda de la excelencia.

¿Cómo se refleja la autoexigencia en un líder?

Un buen líder encuentra el equilibrio entre ser exigente con los demás y otorgar la libertad y la autonomía necesaria a sus empleados, por ello la exigencia que un líder tiene hacia sus empleados debe ir acompañada de amabilidad y capacidad para negociar. Asimismo, la exigencia que un líder emplea es razonable y actúa de forma accesible con los tiempos establecidos para que los empleados cumplan con el trabajo asignado.

La exigencia con los empleados debe ser ejemplificada con la autoexigencia del líder, pues dar el ejemplo es una manera de motivar a los empleados. De esta forma, la excelencia en la realización de los trabajos debe comenzar con los miembros de mayor jerarquía, hasta llegar a los de menor nivel. Así, la exigencia en todo el organismo o empresa se refleja en las altas expectativas y en las metas que se imponen constantemente para todos los miembros de la empresa.

¿Cómo aplicar la autoexigencia a la vida cotidiana?

Para lograr ser autoexigente, resulta necesario, primero que nada, desarrollar el autocontrol y dominio de sí mismo. Ser autoexigente requiere mucha energía y motivación, pues está relacionado con el control emocional, la creación de buenos hábitos y la determinación.

Una manera de desarrollar dicha cualidad es imponerse constantemente nuevas metas en cualquier ámbito de la vida, no sólo en el ámbito profesional, por ejemplo: establecer objetivos para tener una mejor alimentación, para leer más, para hacer mejores rutinas de ejercicio, para pasar más tiempo de calidad con la familia, para afianzar mejores relaciones de amistad, etc.

Es importante mencionar que la autoexigencia es un arma de doble filo, ya que puede ayudar al perfeccionamiento de uno mismo, pero si no se maneja de forma adecuada puede llevar a un estrés constante, situaciones de ansiedad, frustración e incluso depresión. Para evitar situaciones desfavorables es necesario:

  • Establecer objetivos realistas, retadores, pero alcanzables
  • Planear cuándo se realizarán las acciones específicas que ayudarán a cumplir las metas, dentro de esquemas reales y alcanzables, es decir, no planear más actividades de las que es posible realizar en un día o en un mes
  • Aprender a manejar los errores y no desmotivarse cuando se cometen
  • Identificar y aceptar las propias habilidades y áreas en las cuáles se debe mejorar

Con estos pasos, que requieren la creación de hábitos que los respalden, adquirir la autoexigencia de manera saludable es algo alcanzable y útil para empleados y líderes por igual.

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