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Simpatía

Una de las cualidades que un buen líder y un buen empleado deben procurar es la simpatía.

Ésta debe diferenciarse de la empatía, pues la simpatía consiste en reconocer las dificultades de los demás y proveer apoyo; mientras que la empatía va más allá, pues significa entender lo que sucede a los demás e incluso ponerse en su lugar.

En este artículo, profundizaremos en la simpatía estableciendo qué es, cómo se refleja en un buen líder y cómo procurarla en la vida cotidiana.

¿Qué es?

La simpatía se refiere al descubrimiento y reconocimiento de las emociones y sentimientos de los demás. Su base reside en la comprensión y aceptación de que cada individuo percibe la realidad de manera diferente. La simpatía es una manera de ser que provoca una actitud afectiva hacia los demás, asimismo, crea un acercamiento y preocupación hacia los otros.

 ¿Cómo se refleja en un buen líder?

Se sabe que un líder experimenta simpatía por los miembros de su equipo cuando se le puede describir como una persona comprensiva, con buena disposición, agradable y, lo más importante, con facilidad para resolver problemas.

Al mismo tiempo, un líder con simpatía sabe escuchar las necesidades y deseos de las personas a su alrededor.

Un líder que desarrolla la simpatía es una persona de mente abierta, que no teme al cambio ni a las opiniones de los demás. Ser simpático con los socios y empleados deriva en un buen ambiente de trabajo, fortalece la productividad de los colaboradores y asegura una buena comunicación.

Además, la simpatía tiene como consecuencia la confianza de los demás para con el líder, la cordialidad entre los miembros del equipo y, sobre todo, permite negociar mejor con los clientes y obtener tratos que beneficien a ambas partes.

Un líder simpático hace que los demás se sientan acompañados y respaldados a la hora de realizar sus tareas y es solidario con los demás tanto en los éxitos como en las derrotas.

¿Cómo aplicarla en la vida diaria?

Para ser más simpático es recomendable:

  • Ser detallista respecto a la vida de los demás, por ejemplo, recordar su cumpleaños y tener en mente las conversaciones pasadas.
  • Intentar ser positivos ante las dificultades, pensar “fuera de la caja” para resolver los problemas
  • Cuidar las palabras con las que se refiere a los demás, utilizando palabras políticamente correctas
  • Ser honesto todo el tiempo y mostrar los desacuerdos de manera amigable
  • Cuidar el lenguaje no verbal, mirar a los ojos a los demás e intentar sonreír
  • Mantener el sentido del humor, incluso en los momentos de mayor estrés
  • Tratar a todas las personas por igual, sin importar su cercanía o parecido con nosotros mismos

Finalmente, recuerda que la simpatía es el primer paso para lograr la empatía, pues antes de “ponerse en los zapatos del otro” es importante identificar y reconocer el lugar en el que el otro se encuentra.

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